Tell me you love me, too. ( tell me you love me, too )

- A proposito- dijo como quien no quiere la cosa-. No voy a dejarte.
No le respondì, y el pareciò persibir el escepticismo en el silencio.
Alzò su rostro hasta trabar su mirada en la mia.
-No me voy a ir a ninguna parte. Al menos no sin ti- añadiò con màs serenidad-. Sòlo te dejè porque querìa que tuvieras la oportunidad de llevar una vida feliz como una mujer normal. Me daba cuenta de lo que te estaba haciendo al mantenerte siempre al borde del peligro, apartàndote del mundo al que perteneces, arriesgando tu vida cada minuto que estaba contigo. Asì que tuve que intentarlo. Debìa hacer algo, y me pareciò que marcharme era lo mejor. Jamàs hubiera sido capaz de irme de no haber creìdo que estarìas mejor sin mì. Soy demasiado egoìsta. Sòlo tù eres màs importante que cualquier cpsa que yo quiera o ... necesite. Todo lo que yo quiero o necesito es estar contigo y sè que nunca volverè a tener fuerza suficiente para marcharme otra vez. Tengo demasiadas excusas para quedarme, y gracias al cielo por eso!
Parece que es imposible que estès a salvo, no importa cuàntos kilòmetros ponga entr los dos.
- No me prometas nada- murmullè. Si me permitia concebir esperanzas y luego terminaban en nada... eso me matarìa. Todos esos vampiros sin piedad no habrìan sido capaces de acabar conmigo, pero la esperanza harìa el trabajo mucho mejor.
La ira brillò metàlica en sus ojos negros.
- ¿Crees que te estoy mintiendo ahora?
- No. No me estas mintiendo - Sacudì la cabeza intentando pensar en el asunto de forma coherente. Querìa examinar la hipòtesis de que èl me querìa, pero sin dejar de ser objetiva, casi de modo clinico, para no caer en la trampa de la esperanza-. Realmente lo crees... ahora, pero ¿ Què pasarà mañana cuando pienses en todas esas razones que has mencionado desde tu primer lugar? ¿ O el pròximo mes, cuando Jasper intente atacarme?
Se estremeciò.
Recordè otra vez aquellos ùltimos dìas antes de que èl me dejara, intentando mirarlos desde el punto de vista de lo que me estaba contando ahora. Con esta nueva perspectiva, sus inquietantes y frìos silencios de entonces adquirìan un significado diferente si me hacìa la idea de que habìa dejado amàndome, que me habìa dejado por mi bien.
- No es como si hubieras cambiado de idea al respecto, ¿ a que no?- adivinè-. Terminaràs haciendo lo que crees que es correcto.
- No soy tan fuerte como tù pareces creer- comentò èl- Lo que esta bien o mal habìa dejado de tener importancia para mì; pensaba regresar de todas maneras. Antes de que Rosalie me comunicara la noticia, yo ya intentaba sobrevivir como podìa de una semana a otra, a veces sòlode un dìa para el otro. Luchaba por pasar como pudiera cada hora. Nada màs era cuestiòn de tiempo, y no quedaba ya mucho, que apareciera en tu ventana y te suplicara que me dejaras volver. Estarè encantado de suplicàrtelo si asì lo quieres.
Hice una mueca.
- Habla en serio, por favor.
- Lo estoy haciendo - insistiò con la mirada resplandeciente ahora-. ¿Querràs hacerme el favor de escuchar mis palabras? ¿ Me dejaràs que intente exlicarte cuànto significas para mì?.
Esperò, estudiando mi rostro mientras hablaba para asegurarse de que le estaba escuchando de verdad.
- Bella, mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos habìa estrellas, puntos de luz y motivaciones... Y entonces tù cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendiò todo, todo estuvo lleno de brillantes y belleza. Cuando tù te fuiste, cuando el meteoro desapareciò por el horizonte, todo se volviò negro. No habìa cambiado nada, pero mis ojos se habìan cegado por la luz. Ya no podìa ver las estrellas. Y nada tenia sentido.
Querìa creerle, pero lo que estaba describiendo era mi vida sin èl y no al revès.
- Se te acostumbraràn los ojos- Fafullè.
- Èse es justo el problema, no pueden.
Pàgs. 521,522 y 523 de Luna nueva